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LOS NIÑOS HACEN MÁS LO QUE VEN HACER QUE LO QUE DICEN QUE HACEN

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Los niños que presentan problemas de comportamiento son todo un desafío para nosotros los conductistas, que tenemos que comprender y aproximarnos a los agentes etiológicos de dichos trastornos, para poder así iniciar un tratamiento que permita a dichos sujetos reinsertarse en los contextos familiares, escolares y sociales al cuál incumben.

RESUMEN: Los niños pequeños que experimentan aislamiento social corren el riesgo de ser diagnosticados con TDAH y enfrentar la soledad como adultos, informa un nuevo estudio.  Lea más sobre el riesgo

El empirismo como doctrina nació hacia el siglo XVII, cuando los filósofos ingleses decidieron ocuparse del problema del conocimiento humano. Aunque Francis Bacon ya había expuesto las ideas empiristas, John Locke fue el primero en organizarlas, dotarlas de una expresión sistemática y presentar una conclusión: “Todo conocimiento se basa en la experiencia”.


John Locke fue el máximo representante del empirismo. Consideraba que el conocimiento no era innato, sino que depende de nuestra experiencia cotidiana, la observación científica y el sentido común.

Locke afirmaba que la mente de una persona en el momento del nacimiento es como una tabula rasa, una hoja en blanco sobre la que la experiencia imprime el conocimiento. En su obra Ensayo sobre el entendimiento humano, escribe: “Al principio el espíritu es como una hoja en blanco, sin ningún carácter (tabula rasa), sin ninguna idea”. De esta manera, conocemos solamente aquello que procede de las sensaciones del mundo exterior: frío, olor, sabor, color; y de las reflexiones derivadas de la vida interior: alegría, tristeza, enojo…

La Teoría sobre el Aprendizaje Social propone que los individuos aprenden comportamientos unos de otros mediante la observación, la imitación y el modelo. Esta teoría, al principio introducida por Albert Bandura en 1971, construye teorías  de aprendizaje cognitivas y de comportamiento teniendo en cuenta el modo en el que los comportamientos imitables son afectados por interpretaciones cognitivas, como la atención, la retención y la motivación.

De forma única, la teoría sobre el aprendizaje social explica cómo los comportamientos son aprendidos en el contexto del determinismo recíproco o de la interacción entre los  comportamientos observados, los factores cognitivos y los medios externos.

 

Estas interacciones afectan la autoeficacia alentando o desalentando el desempeño  de un comportamiento particular. La teoría sobre el aprendizaje social sirve como base para muchas otras teorías sobre la promoción de la salud y la educación de la salud basadas en la evidencia, lo que incluye la Teoría Social Cognitiva.



Estamos acostumbrados a escuchar hablar de filosofía en la vida adulta, cuando el pensamiento llega a su pleno desarrollo, cuando podemos interpretar ideas abstractas y estudiar sistemas de pensamiento de grandes autores.

Sin embargo, la filosofía está al alcance de la mano, cuando nos cuestionamos, cuando nos planteamos temas que nos preocupan de la vida cotidiana, cuando nos interrogamos o reflexionamos sobre lo que nos sucede a diario. ¿Estoy enamorado/a? ¿Estoy actuando bien? ¿Qué es vivir? ¿Hay forma de morir dignamente? ¿Existe Dios? Estas son sólo algunas preguntas que algunos se han hecho alguna vez por el solo hecho de ser humanos y que cada uno tendrá una forma especial de responderse.


¿Para qué sirve la Filosofía para niños?

La filosofía para niños busca fomentar la actitud que tienen en común los filósofos con la infancia, es decir, la curiosidad por todo lo que les rodea. Las comúnmente “molestas” preguntas de los chicos, por qué y para qué, propias de una determinada etapa del desarrollo del niño, son el modo de vida de los filósofos, quienes nos ayudan a entender el mundo. Sin embargo, dicha actitud infantil generalmente es cercenada por los adultos, haciéndoles creer que no es bueno hacer tantas preguntas.

La filosofía en la infancia puede ayudar a desarrollar habilidades de pensamiento, o sea, habilidades cognitivas, comunicacionales, sociales y emocionales. A través de ella, lo niños podrán interpretar por sí solos algunas ideas, podrán desplegar su creatividad, podrán buscar nuevas respuestas a las ya planteadas por otros, podrán pensar si es buena o mala tal acción o si es bello el cuerpo ideal que muestran las revistas de moda. Es decir, podrán ir encontrando sus propias respuestas y, no exactamente las que los otros tienen pensada para ellos.

Fomentar una actitud de búsqueda constante es el gran objetivo de una filosofía para los primeros años. Y se puede lograr con un conjunto de relatos filosóficos sencillos, acordes con la edad, los cuales sirven como textos de lectura y como disparadores para la discusión filosófica.

“Si queremos adultos que piensen por sí mismos, debemos educar a los niños para que piensen por sí mismos”, señala Matthew Lipman, un investigador en la temática. Sus libros infantiles son un clásico para abordar la filosofía con los más pequeños. Pixi, por ejemplo, es un extraño personaje, en la novela homónima de este autor, quien se preocupa por el lenguaje y la relación con los otros y reflexiona en torno a la amistad. El planteo de Lipman es tomar temas tradicionales de la historia de la filosofía y, mediante un conjunto de pautas metodológicas, cuidadosamente planificadas y experimentadas, rescatar la curiosidad y el asombro de los niños. El gran objetivo es ser capaces de entender el punto de vista de los demás y esforzarse por descubrir el sentido del mundo.

La empatía, la solidaridad, el compromiso, el respeto a la vida propia y de los demás, entre otras tantas habilidades sociales, se aprenden, pero para eso deben ser enseñadas. La escuela podrá ser el lugar donde, desde el Nivel inicial, se hable de estos y otros tantos temas que nos preocupan como sociedad. La convivencia en la vida adulta no es producto de un milagro, es el resultado del diálogo y de la reflexión para lograr la tan mentada construcción ciudadana.

 

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Trastorno del Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH)

El propósito de este documento es proporcionar una descripción detallada de Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), sus causas, síntomas y tratamientos. El TDAH es un trastorno neurológico que se desarrolla durante la infancia y puede persistir hasta la edad adulta.

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A pesar de TDAH en adultos es más común de lo que se pensaba inicialmente, no todos los niños con estos síntomas pasan a tener la versión adulta de la enfermedad. Los síntomas de la niñez también puede cambiar toda la vida, algunos se desvanecen (hiperactividad por ejemplo, descarado), mientras que otros pueden ser expresados de forma diferente (por ejemplo, la desorganización crónica puede resultar en ser despedido de empleos). Debido a que el TDAH a menudo "se ve" diferente en niños y adultos, la versión adulta de la enfermedad se discutirá en su propia sección más adelante en el documento.

El TDAH es uno de los trastornos más comunes de la infancia. Aproximadamente el 3-7% de niños en edad escolar sufren de este trastorno. Las tasas de prevalencia parece variar según la comunidad, con algunas investigaciones que indican que las grandes ciudades pueden tener tasas tan altas como el 10-15%.


TDAH produce síntomas que se caracterizan por la distracción, hiperactividad, pobre control de impulsos, y el olvido. El "déficit de atención" componente del TDAH se refiere a la falta de atención o dificultad para concentrarse durante largos períodos y ser fácilmente distraído. La "hiperactividad" porción del TDAH se utiliza para describir un comportamiento que es inquieto, agitado y difícil de resistir. Individuos hiperactivos a menudo aparecen como si tienen que moverse. Ellos están en movimiento casi constante, y con frecuencia hacen un ruido excesivo. Aunque la impulsividad no está incluido en el diagnóstico diferencial, etiqueta, también se considera un comportamiento característico de este trastorno. Cuando se combina con la impulsividad e hiperactividad, la persona parece actuar sin pensamiento previo o intención. Comportamientos impulsivos suelen ser intrusivo, rudo y peligroso, a veces resultando en accidentes. Por ejemplo, los niños no pueden pensar en el aterrizaje cuando saltan de una cornisa de atrapar una pelota.​
 

Teniendo en cuenta que todos los niños tienden a mostrar algunos de los comportamientos característicos del TDAH, como soñar despierto, inquietud o irreflexión, es importante entender la diferencia entre las conductas normales y un trastorno verdadero. Los verdaderos síntomas del TDAH son a largo plazo y suficientemente grave como para poner en peligro a alguien es cada día funcionamiento. Además, los síntomas deben ocurrir en más de un entorno. Por ejemplo, en los niños, esto significa que los síntomas del TDAH interfiere con éxito en la escuela y en las relaciones con los padres, hermanos o compañeros. Para los adultos, el TDAH interfiere con el trabajo y el funcionamiento de la familia.


Los expertos consideran que el TDAH es una condición crónica que no tiene cura. Sin embargo, los individuos con este trastorno no se debe perder la esperanza. Hay muchas opciones de tratamiento que pueden ayudar a las personas a manejar exitosamente los síntomas del TDAH y seguir adelante en sus vida.

                   

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